RobotHace tiempo que debí perder uno de los muchos libros de Philip K. Dick que tengo. Aunque me gustan todos sus libros, que he devorado con fruición, este en particular es especial, entre otras cosas, por haber servido de inspiración a una película ya considerada de culto. El libro es ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y la película, Blade Runner. Valga como prueba, que el nombre de este blog surge de dicho libro.

Tenía ganas de releerlo, así que volví a comprarlo, esta vez en una edición más barata. Y la encontré en un “pack” de tres libros sobre robots.

Acompañando al libro de Philip K. Dick, venía R.U.R., de Karel Capek,  otro libro al que le tenía ganas, y Ciberiada, de Stanislaw Lem (autor de Solaris), del que no tenía referencias.

R.U.R. (Rossum’s Universal Robots, Robots Universales Rossum) me sorprendió gratamente. A pesar de saber de ella, desconocía que se trataba de una obra teatral. La falta de costumbre de leer obras de teatro hizo que se me hiciese un poco raro empezar su lectura, aunque no es menos cierto que dicha rareza fue superada tras leer unas pocas páginas.

A Capek se le atribuye la invención del término robot, apareciendo por primera vez precisamente en esta obra. Para ser exactos, el “inventor” del término es otro Capek, su hermano, quien le sugirió la palabra robot, proveniente de robota (trabajo en checo) como nombre para los seres que aparecen en el libro.

La obra resulta muy interesante por los planteamientos éticos que presenta y las similitudes que se muestran en algunos aspectos entre humanos y robots. Robots que, por cierto, no son seres metálicos, mecánicos ni eléctricos o electrónicos, tal como estamos acostumbrados a verlos hoy en día en la literatura, sino que más bien son creaciones bioquímicas, estando más cercanos quizás a la clonación que a la robótica.

El tercer libro, Ciberiada, es una recopilación de relatos cortos, de los que son protagonistas (o al menos elementos conductores) Trurl y Caplaucio, dos constructores, capaces de crear e inventar cualquier cosa, jugando con los átomos, planetas o estrellas a su antojo. Ambos son robots, en un universo de robots.

La obra va narrando sus peripecias y vicisitudes por distintos planetas por los que pasan o son requeridos, encontrándose con diferentes sociedades, razas y especies robóticas, cada una con sus características y peculiaridades, a cual más sorprendente, a la vez que familiar para los humanos.

Es quizás la óptica inusual del argumento, en la que los protagonistas no son los humanos (que ni aparecen, salvo como alguna referencia lejana histórica) ni los robots en su acostumbrado papel encorsetado y limitado por su naturaleza mecánica, sino en todo su esplendor, con sus pasiones, amores, penas y glorias, lo que la hace una obra muy interesante. No es a lo que estamos habituados, a leer historias de robots que piensan, aman, sufren, y en definitiva, viven, como solo lo hacen los humanos.

Sin duda, un magnífico pack de libros, que tras haber leído los dos que me faltaban, considero han sido muy bien elegidos para compartir caja.

Tags: , , ,